Mis mejores trucos para ligar y conquistarlo.

 

Yo nunca fui la chica despampanante que entra a un sitio y en seguida tiene algún hombre revoloteando a su alrededor.

 

No tuve ni tengo facilidad para ligar y que se acerquen en masa por mi físico, pero me dí cuenta que, al contrario que otras chicas, muchos de mis ligues terminaban siendo buenos amigos, medio novios e incluso pareja.

 

Eso quería decir que más allá de un físico lo que conseguía atraerles era mi forma de ser y de desenvolverme con ellos.

 

Sin siquiera darme cuenta elaboré con el tiempo mi propio método para seducir. Un ritual que repetía de forma totalmente inconsciente pero que sin embargo me daba en la mayoría de los casos muy buenos resultados a largo plazo.

 

Mi método particular incluía una serie de pasos que ahora, con la lucidez que da tener distancia sobre las cosas, puedo detallar de forma más concreta.

 

Antes actuaba por puro instinto haciendo pruebas de ensayo y error hasta pulir la técnica. Con el tiempo el instinto se fue convirtiendo en un método que adaptaba a voluntad según el caso y hoy puedo decir que es mi forma de vivir y entender las relaciones.

 

Vamos a ordenar los pasos para dar mayor claridad a lo que quiero enseñarte, pero antes debo decirte que esta técnica no está basada en las prisas por consolidar una relación.

 

Estos pasos responden a un proceso natural cuyo objetivo principal es conocer a la otra persona y consolidar después la relación. Nunca al revés.

 

Hoy te traigo mi mayor tesoro: mis mejores trucos para ligar y formar pareja. 

 

Primer encuentro.

 

Cualquier forma en la que te desenvuelvas para conocer a una persona que te interesa es válida.

 

La mía nunca fue presentarme a ellos ni atacar de forma directa. Siempre preferí formas más sutiles de acercarme o hacer que se acercaran.

 

Estas son mis dos técnicas favoritas:

 

1. Entablar una conversación sin que apenas se de cuenta.

 

Lo ideal de esta técnica es que el chico no tenga idea de cómo empezó todo. Si te acercas y le preguntas algo sin que parezca que lo tienes premeditado podéis llegar a hablar durante horas y que al final no consiga recordar cómo empezó la conversación.

 

No sabrá decir qué le hizo quedarse a hablar contigo ¡pero le encanta!

 

 

2. Mirar durante breves segundos al chico que te interesa con una sonrisa enigmática en la cara y no volver a mirarlo en toda la noche.

 

El ego de los hombres necesita ser alimentado, por lo que su curiosidad se disparará al ver que le prestaste atención y enseguida se la quitaste.

 

Hazte ver a menudo y revolotea a su alrededor, pero no lo vuelvas a mirar. Si esto lo complementas coqueteando con otro chico delante del chico que te interesa, tendrás la combinación perfecta. Ya sabemos que los hombres son muy competitivos.

 

Suscitar interés.

 

Nada suscita más interés que una mujer que se siente segura y cómoda charlando con un hombre al que pretende seducir.

 

Tu mayor baza girará en torno a la conversación. Procura que tu voz sea suave y que el sentido del humor reine en todo momento. Sonríe como cuando lo estás pasando tan bien que no puedes evitarlo.

 

Hazle sentir especial y único. Responderá mucho mejor si le llamas por su nombre y creas una esfera de intimidad y complicidad. Casi como si los demás fueran un mundo aparte y vosotros dos bichos raros que se hubieran encontrado y se comprendieran a la perfección.

 

El lenguaje del cuerpo también juega un papel muy importante en la seducción.

 

Deja los movimientos nerviosos y bruscos para otro momento. Sonríe con frecuencia y tócalo en zonas del cuerpo que sean neutras para despertar de forma inconsciente su excitación.

 

Utiliza la técnica del espejo para que sienta que está con alguien a quien conociera de toda vida.

 

Esta técnica, también llamada Rapport, consiste en imitar los movimientos de la otra persona sin que se de cuenta para dar la impresión de ser alguien parecido a ella. (Hay estudios que revelan que una persona a la que consideramos parecidas a nosotros nos atrae un 26% más que otra que no lo parece).

 

Sube la temperatura con conversaciones de doble sentido pero no te mojes ni declares abiertamente tus intenciones. Que sea él quien lleve el peso a la hora de decir lo que quiere. Tú chitón… que pregunte.

 

 

Pedirle el número de teléfono… y no llamar.

 

Lo primero para poder conseguir una cita es hacerte con su número de teléfono.

 

¿Pero como hacerlo de forma natural?… Pues hay una que funciona a las mil maravillas si parece que lo haces de manera espontánea: dejar la conversación en lo más interesante, decir que tienes que irte y pedirle el teléfono para continuarla después.

 

Si has conseguido despertar su interés durante el tiempo que estuvisteis hablando no tendrás problema en que te lo dé. Una vez que te lo haya dado dale un toque para que guarde tu número.

 

Lo más probable es que te llame antes de que tú tengas que hacerlo, pero si no lo hace, tendrás que esperar como mínimo 3 días para llamarlo tú. (¡Mínimo!)

 

Escríbele con algún mensaje inocente, nada comprometedor. Aquí tienes un post lleno de ideas para conseguir que te invite a salir.

 

Concertar una cita inocente puede resultar de lo más frustrante porque los hombres suelen ser muy directos y por norma general intentarán llevarte al huerto evitando quebraderos de cabeza. Pero para eso estás tú, para pararle los pies.

 

Queda en algún sitio con clase. Un café rápido es ideal, porque lo que se pretende es que la cita no sea demasiado larga. Queremos conocerlo y verlo en su salsa antes de dar otro paso.

 

 

Desenvolverse en las citas.

 

Mentalízate: El propósito de las citas no es impresionarlo, sino que ellos te impresionen a ti.

 

Si consigues cambiar el chip y verlo desde la parte examinadora, te estarás quitando todos los nervios y la presión de encima. (¿Te parece poco?)

 

El objetivo es saber cómo es, cómo piensa y qué visión tiene de las cosas. Se conoce mucho mejor a una persona preguntándole qué opina sobre un tema en concreto que preguntándole por sus aficiones e intereses.

 

Además tiene la ventaja de que te saldrás de lo habitual y él te verá como alguien distinta e interesante.

 

Si es una persona que llama mucho la atención por su físico o su personalidad, probablemente esté acostumbrado a que las mujeres lo adulen y caigan rápido ante sus encantos, por lo que si tú te muestras desinteresada y nada impresionada, él se sentirá retado y querrá meterte en el lote de mujeres que lo adoran. (Lo que pasa es que tú no entrarás tan fácilmente en ese lote)

 

Provócalo para que te demuestre lo que vale si desea tu aprobación. Juega con él y bromea sobre lo feísimo o poco interesante que es.

 

 

Buscar intereses comunes.

 

Lo he dicho millones de veces: Si consigues que un hombre se divierta y sienta que conecta contigo, tendrás citas para rato.

 

Las parejas se forman y se mantienen más por los intereses comunes que por las diferencias.

 

Puede que para llamar la atención adoptes una actitud rebelde y quieras “picarlo” con puntos de vista opuestos, pero para poder conservarlo a tu lado necesitarás potenciar los puntos que os unen.

 

Los polos opuestos se atraen, pero no durarán juntos mucho tiempo. Es imposible que un defensor de los animales forme pareja con un maltratador, ¿verdad que no?

 

Pues en eso consiste seducir, atraer y enamorar a un hombre. Hay que encontrar ese punto en el que se combinan la sensualidad, la alegría y los intereses comunes para conseguir que una pareja se consolide y perdure.

 

Que dure lo que tenga que durar, pero que cuando acabe (si es que está destinada a acabar), no tengas que decir que fue una pérdida de tiempo y esfuerzo.

 

 

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