La frase querer es poder se ha erigido, hoy más que nunca, como un estandarte que puedes encontrar en redes sociales y revistas sin tener que rebuscar mucho.

 

Se utiliza prácticamente en todas las áreas de la vida, y no digo yo que a modo de motivación esté mal, todo lo contrario, pero también hay que ser conscientes, de que muchas veces, por más que queramos y trabajemos por conseguir algo en concreto, no se va a poder.

 

Esto pasa sobre todo en el mundo de las relaciones personales. Querer, no siempre es poder, principalmente porque el amor siempre es cosa de dos y hace falta que el otro también quiera.

 

Nadie es seducido si no quiere serlo ni todas las personas sucumben al mismo tipo de encantos. Nuestras características físicas, nuestra personalidad, sentido del humor o inteligencia pueden ser irresistibles para muchos y repelentes para otros.

 

Lo sé, es difícil digerir que la persona que te roba el sueño no está sintiendo lo mismo que tú, pero es necesario asumirlo cuanto antes y desviar el camino antes de acabar en un callejón sin salida.

 

Las mujeres solemos empecinarnos más que los hombres cuando conocemos a alguien que nos gusta. Por regla general nos obsesionamos más que ellos y nos empeñamos a toda costa en conseguir estar con esa persona que tenemos en el punto de mira.

 

Ellos, por naturaleza, están más preparados para el rechazo. Están más acostumbrados a que las mujeres les digan que no y asumen que deben retirarse si entienden que no tienen posibilidades.

 

En cambio las mujeres tomamos un NO como algo personal, nos sentimos mal con nosotras mismas cuando somos rechazadas y nuestro primer pensamiento es que no somos suficientemente buenas, guapas, interesantes o atractivas.

 

Nos sentimos frustradas y es nuestro propio ego el que no nos permite dar la batalla por perdida.

 

La seducción no es infalible

 

No, no es infalible. Hay una serie de reglas y conceptos generales que aumentarán tus posibilidades si se cumplen, pero NO te garantizan el éxito a la hora de seducir.

 

Se pueden cumplir todas las reglas establecidas, actuar y decir todo lo que es políticamente correcto en seducción y no cometer ningún fallo garrafal y, aún así no despertar ningún tipo de emoción en esa persona determinada.

 

¿Por qué? Pues porque nadie es una perita en dulce. La coca cola puede tener millones de adeptos, pero también hay gente que la detesta profundamente.

 

No podemos gustar a todo el mundo. No lo tomes como un ataque hacia tu persona. La seducción requiere de un mínimo de atracción física o mental para que se lleve a cabo, y a veces simplemente no llegamos a ese mínimo con ESE HOMBRE EN PARTICULAR, pero no significa que sea lo mismo con todos.

 

Y no pasa absolutamente nada, no somos ni mejor ni peor que antes de haber iniciado la maniobra de seducción.

 

Quitar el dedo del renglón

 

Asumo que a mí también me cuesta quitar el dedo del renglón cuando algo o alguien me interesa. Soy cabezona y además adoro los retos…pero la seducción no debe tomarse como un reto personal, al menos no con una persona que claramente te está diciendo o demostrando con hechos que no quiere estar contigo.

 

La seducción puede considerarse un reto con alguien que nos encanta, que nos lo pone difícil pero aún así nos sigue el juego, con un chico malo o con alguien con el que sentimos que hay feeling y que la chispa puede saltar en cualquier momento.

 

Pero definitivamente, con alguien que no muestra el menor interés a pesar de todos tus esfuerzos, es infinitamente más inteligente retirarse y buscar otros horizontes.

 

Cuando nos empeñamos de forma obsesiva en que una persona nos haga caso, estamos incumpliendo una de las principales reglas de seducción: cubrir las necesidades, deseos o carencias de la persona a la que se quiere seducir.

 

¿Si estamos intentando captar la atención de alguien que claramente no siente interés en lo que le estamos ofreciendo, en qué estamos centrándonos, en sus necesidades y deseos, o en los nuestros? Aquí está el verdadero fallo.

 

[Tweet “En el amor, una retirada a tiempo es mejor que morir en el campo de batalla.”]

 

Recuerda: dos no son pareja si uno no quiere.

 

 

 

 

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