La seducción, según Wikipedia, “consiste en inducir y persuadir a alguien con el fin de modificar su opinión o hacerle adoptar un determinado comportamiento o actitud”

Si consultamos en la RAE, es aún peor, pues lo define como: “persuadir a alguien con argucias o halagos para algo, frecuentemente malo”.  

Afortunadamente, no todos pensamos lo mismo.

Seducir no tiene por qué tener una connotación negativa ni tampoco utilizarse sólo en el ámbito sexual. La seducción es la habilidad que te ayuda a atraer y fascinar a la persona que deseas conquistar. ¿Cómo?

  • Captando su atención.
  • Haciéndole sentir que está ante alguien que lo entiende, que lo acepta y que lo valora tal y como es.
  • Consiguiendo que se sienta especial.
  • Logrando que quiera más de ti y que se vuelva adicto a las emociones que le provocas.

Viéndolo desde esta perspectiva, ¿Por qué tendría que considerarse la seducción como algo negativo y manipulador? ¿Acaso hacer que alguien se sienta especial y único es inapropiado?

Sinceramente, no lo creo. Para mi, la seducción es la puerta de entrada al amor.

 

Por qué no todo el mundo tiene éxito al seducir

Hacer que alguien se vuelva adicto a ti y se acabe enamorando no es sencillo. Exige sacar lo mejor de ti, explotar todo tu potencial, brillar por encima del resto o explorar en los deseos, miedos y necesidades de la persona a la que se desea seducir.

Implica escuchar, prestar atención, estar presente. Y no todo el mundo sabe ni quiere hacerlo.

Prefieren no rascar la superficie para no tener que hacer frente a su propia realidad. Es menos doloroso achacar los fracasos a la mala suerte que buscar en el interior.

¿Cuánta gente desea tener una pareja con la que sentirse feliz y compenetrado?: Muchas… millones de personas. ¿Cuántas van a conseguirlo? Muy pocas.

¿Por qué? pues porque conquistar a esa persona con la que poder compartir una vida plena muchas veces conlleva un esfuerzo que no todo el mundo está dispuesto a asumir. Aunque diga que si.

Crecer, brillar, destacar, conocerse a uno mismo, profundizar, prestarse atención, escuchar al cuerpo y al corazón, elegir a una persona en base a nuestras necesidades y afinidades o amarla y aceptarla de forma incondicional supone un precio demasiado alto para muchos… y no lo van a pagar.

Pero es precisamente eso lo que te hará diferente y lo que te llevará al éxito que otros anhelan. El compromiso contigo misma y con tu objetivo.

 

¿Sólo yo tengo que esforzarme?

Es curioso, pero esta pregunta se repite mucho en mis consultas y en mis conversaciones.

La razón es más obvia de lo que parece. Si eres tú quien quiere atraer a alguien, seducirla y conquistarla, tendrás que ser tú quien haga el esfuerzo. Al menos el inicial.

Cualquier empresario desearía que sus productos se vendieran como churros y que fuera los clientes quienes llamaran a su puerta para comprarlo. Pero esto no ocurre tan fácilmente.

Un producto engancha y se vende bien porque previamente la empresa se esforzó en hacer un buen diseño que fuera de calidad y que proporcionara un beneficio al cliente. Posteriormente tuvo que hacer una buena campaña de marketing y ofrecer un buen servicio post-venta.

No hay otra. La competencia es brutal y todos quieren vender, pero no todos lo consiguen. Lo consiguen aquellos que se esfuerzan, los que le ponen pasión y aprenden a escuchar a sus clientes para ofrecerles lo que están demandando.

Eso es lo que marca la diferencia entre los que tienen éxito y los que no.

¿Quieres enamorar a la persona que has elegido? Esfuérzate, saca lo mejor de ti, ponle pasión y asegúrate de que lo que ofreces es lo que la otra persona está buscando. De lo contrario, no hay seducción posible.

Si has sabido elegir bien y esa persona vibra en la misma frecuencia que tú, el esfuerzo para que la relación funcione fluirá en ambos sentidos. Cuando conectas de una forma profunda con alguien todo es mucho más fácil.

 

Quedarse en la superficie

La seducción requiere equilibrio.

Necesita un exterior atractivo, porque a todos nos gusta la belleza. Pero también necesita de un interior fuerte.

Una casa con un gran diseño y bien situada seguro que atrae a muchos compradores, pero si solo te fijas en la fachada y al tiempo descubres que las cañerías suenan, que es una casa fría porque nunca le da el sol o que se cae a trozos por culpa de la humedad, terminarás por irte. Por mucho que al principio te gustara.

Necesitas la mejor imagen que puedas proyectar y buenos cimientos. Lo uno sin lo otro no se sostiene a largo plazo.

No te quedes en la superficie de las cosas. Profundiza, ábrete, escúchate, cuídate, atiéndete, conócete y después pon todo tu foco en conocer, escuchar, atender y cuidar a la persona que has elegido por pareja.

Por que el amor, al fin y al cabo, también es una elección.

 

¿Se puede aprender y entender la seducción?

Sin duda alguna, sí.

Sólo hay que proponérselo y encontrar a alguien que te enseñe a hacerlo.

Mi ebook “Cómo enamorar a un hombre: guía avanzada” te enseña a manejarte en todas las etapas de la seducción. Desde cómo encontrar y atraer a la persona adecuada hasta cómo conseguir que quiera compartir su vida contigo.

En él encontrarás toda la información que necesitas para sacarle el mayor partido al potencial que posees.

Aprender a seducir y enamorar es una decisión, una transformación desde lo más profundo que cambiará tu vida.

Sólo tienes que dar el paso y decir sí a todo lo bueno que está por llegar.

 

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