¿Sabemos elegir o simplemente esperamos ser elegidas por el primer hombre que nos hace un poco de caso?

 

Reconozco que es muy frustrante que un hombre que nos gusta no muestre mucho interés o deje de mostrarlo y por ello necesitemos buscar fórmulas que nos permita volver a recuperarlo, pero hay una cosa que me rechina… mucho.

 

¿Te has parado a pensar si ese hombre realmente merece tanta consideración?

 

En la naturaleza, los machos de casi todas las especies necesitan demostrar a la hembra que son los más fuertes, los más rápidos, los mejores cazadores o los que mejores nidos hacen si quieren aparearse con ellas.

 

Nunca la hembra se decide por el más débil de la manada, el macho se lo tiene que ganar.

 

Vale que los animales actúan por puro instinto y nosotras utilizamos la inteligencia, pero es que a veces tanto pensar parece que nos nubla un poco la mente.

 

En mis contestaciones a los correos, y las chicas que me escriben lo saben, aconsejo siempre OBSERVAR. No se trata de ponerse tiquismiquis y no dejar pasar ni una, se trata de ver qué hace ese hombre que tanto te gusta para merecer tantas atenciones de tu parte.

 

Las mujeres muchas veces nos cegamos con una persona sin parar a pensar si es la persona adecuada, si nos hace feliz conquistarla, si esa persona está respondiendo positivamente y sobre todo si esa persona está dando lo mejor de sí para nosotras.

 

Nos enamoramos porque sí, porque tiene una bonita sonrisa, porque nos dimos un beso de película, porque tuvimos sexo tan maravilloso que creíamos estar a las puertas del cielo… ¿y después qué?

 

Después si ese hombre desaparece por días o semanas nos sentimos culpables, creemos ser las mujeres menos interesantes y más insignificantes de la faz de la tierra. Nos rompemos la cabeza intentando buscar una razón y una solución sin ni siquiera pensar en la opción de que sea él quién no está dando la talla.

 

Somos nosotras las que nos vemos en la necesidad de desplegar todas nuestras armas de conquista mientras que él tranquilamente se dedica a escoger.

 

No hay nada que reprocharle, cualquiera en su situación haría exactamente lo mismo.

 

¿Por qué no pasar de ser la observada a ser la que observa?

 

Cuando te pones en posición de ser la que evalúa, la que pone a prueba y la que escoge, todo se ve con mucha más claridad.

 

Además es un lenguaje que ellos entienden y asumen perfectamente. Es la ley de la jungla de las conquistas.

 

¿Podemos elegir? SI. Y no sólo podemos, si no que debemos hacer un test que nos ahorre semanas, meses o años de espera, incertidumbre y sufrimiento.

 

Hazte estas preguntas

  • ¿Se preocupa ese hombre por llamarte? ¿Por saber de ti? ¿Por mantener el mínimo contacto para no perder la relación?
  • ¿Hace que te sientas cómoda cuando estáis juntos?
  • ¿Muestra interés cuando le cuentas un problema? ¿Te ofrece soluciones? ¿Se muestra dispuesto a hacerte un favor sin que se lo pidas?
  • ¿Te incluye en algunos de sus planes inmediatos? ¿Menciona cosas que podéis hacer a largo plazo?

 

Una persona que cumple con todos los requisitos arriba expuestos no se va a ir porque te relajes y le pongas a prueba, todo lo contrario, someterlo a examen lo mantendrá en alerta y evitará que sea él quién se relaje.

 

No lo olvides, poner un buen filtro es absolutamente necesario para encontrar a la persona con la que quizás podrías pasar el resto de tu vida.

 

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