Propósitos

Empezar un nuevo año nos llena de energía para afrontar nuestros propósitos.

Es como el pistoletazo de salida que nos motiva a tomar las riendas de nuestra vida de una vez por todas. Nos sentimos capaces de hacer más y mejores cosas.

Pero son muchas las personas que inician el año con listas llenas de propósitos y proyectos que pierden fuerza a mitad de camino. Y es que, si tus propósitos no están alineados con tus verdaderos intereses y tu forma de ver la vida, difícilmente llegarás a ellos.

Únicamente llegamos a los objetivos con las que estamos conectados. Es entonces cuando nos comprometemos y los alcanzamos.

A veces lo hacemos de forma inconsciente, pero es porque lo deseamos de corazón. Lo visualizamos una y otra vez en nuestra mente, lo perseguimos sin darnos cuenta y finalmente terminamos encontrando los medios para conseguirlas.

Ese es el motivo por el cual, cuando quieres hacer un viaje y tus circunstancias no son las idóneas, termines haciéndolo. Porque en tu mente siempre ronda esa idea. Tus correos electrónicos están cargados de ofertas de páginas especializadas, haces un hueco de vez en cuando en tus obligaciones para hacer búsquedas en internet, te paras en los escaparates de las agencias, te informas sobre los lugares a visitar en tu destino y gastas menos en otras cosas para poder pagar esas vacaciones.

Recibes información y estímulos constantes. Y así, casi sin esfuerzo, el bosque se despeja. Lo que en un principio solo eran ideas, toman forma y consigues tu objetivo.

En cambio, toda la información que recibimos sobre algo que no es de nuestro interés, la borramos de nuestra cabeza. No nos llega. No cala ni logramos incorporarlo en nuestro día a día a menos que hagamos un verdadero esfuerzo y pongamos mucha voluntad.

Por eso, este nuevo año que empieza, no hagas propósitos que no desees realmente conseguir o que no estén alineados contigo. Y si es algo que necesitas o deseas profundamente, pero no te atreves o no sientes la fuerza suficiente para ir por él, simplemente siéntelo. Conéctate.

Rodéate de cosas que te lo recuerden a cada paso. Respíralo. Pega fotos en la nevera, visualízalo en tu mente, suscríbete a blogs o páginas webs que hablen de ese tema, pide que te envíen información, ve películas que te inspiren, lee todo lo que puedas sobre el tema.

Educa a tu cerebro. Una vez que tu mente esté familiarizada y conectada con tu sueño, propósito u objetivo, encontrará el camino para hacerlo realidad.

 

Hábitos constructivos.

Estos hábitos son una buena forma de hacer mejoras en tu vida poco a poco y sin apenas esfuerzo.

Veamos cuáles son:

1. Da los buenos días cuando salgas a la calle: Al hacerlo de forma consciente y sintiendo el verdadero significado de la frase estarás dando y recibiendo una buena dosis de energía positiva para empezar el día

2. Regala por el simple placer de regalar: Las personas generosas y desinteresadas son tremendamente atractivas. Cuando regalas esperando algo a cambio o por puro compromiso, lo transmites a la otra persona, aunque no quieras.

3. Paga tus deudas y facturas a tiempo: Retener el dinero genera mucha energía negativa. ¿Has hecho buen uso de ese dinero, producto o servicio? Págalo con gratitud y alegría de forma puntual.

4. Presta solo el dinero que puedas asumir como pérdida: En caso contrario no lo prestes. Estar pendiente de que te lo devuelvan es un desgaste enorme y genera mal humor. Si te lo devuelven, excelente. Y si no, tampoco te supondrá un trastorno grave en tu vida ni en tu economía.

5. Elimina la crítica de tu vida, tanto hacia ti misma como hacia los demás: No hay una sola actuación buena, cada uno actúa de la forma que considera oportuna. Acepta y ofrece buenos consejos y sugerencias, pero no críticas.

6. Convierte la envidia en admiración: No envidies, ni te compares con nadie. No sabes cuánto trabajo o esfuerzo ha realizado esa persona para conseguir lo que tiene. En vez de envidiar, trabaja duro hasta conseguir tus objetivos.

7. Antes de hacer un gasto extra piensa si realmente lo necesitas y lo puedes afrontar: Muchas deudas pequeñas hacen una deuda grande, y sentir que no llegas a fin de mes te resta gran cantidad de energía y tranquilidad.

8. Date un capricho de vez en cuando: Necesitas tener sensación de abundancia. También es una forma de demostrarte a ti misma misma que te quieres y te mimas.

9. Celebra cada cumpleaños, santo o acontecimiento importante: Sola o en compañía, celebra la vida siempre que tengas oportunidad.

10. Sana tus relaciones: Busca cosas que agradecerle a esa persona con quien la relación es tirante o difícil. Inconscientemente tu actitud hacia ella cambiará y, en consecuencia, la de ella hacia ti.

11. Da las gracias mirando a los ojos y con una sonrisa: En el supermercado, en el restaurante, a la persona que te cede su asiento en el bus, al que te atiende en la ventanilla de banco, al cartero…

12. Acepta lo que la vida te entregue: Tanto si es bueno como si es malo, no te resistas a nada que no puedas evitar. La resistencia y la negación de la realidad aumentan aún más el sufrimiento. Acéptalo y desde la aceptación haz por cambiar lo que no te guste.

 

Conclusión

En ocasiones, los hábitos más sencillos son los que marcan la verdadera diferencia. Introduciendo estos cambios, que apenas requieren esfuerzo, notarás un cambio significativo en la forma en que enfrentas y percibes las cosas. Sentirás que tu vida se simplifica y se llena de calma interior.

Yo lo llevo haciendo desde hace un tiempo y puedo asegurarte, que estarás más positiva, más confiada y sobre todo más serena y feliz.

Hasta aquí el post de hoy, espero te haya servido de inspiración para empezar a hacer esos pequeños o grandes cambios que buscas en tu vida. Ahora cuéntame ¿cuáles son tus propósitos para este nuevo año?

 

También te puede interesar