Porque los hombres se alejan…

Si la semana pasada hicimos un buen repaso a por qué los hombres se alejan, esta semana vamos a hacer un tanto de lo mismo y te voy a explicar cómo debes actuar en cada uno de los casos cuando esto pase.

Lo primero es  identificar las causas por las cuáles se ha alejado y tener claro si es de carácter temporal o definitivo. Las señales para identificarlo las puedes ver pinchando aquí.

Porque aunque lo ideal para ti sería no tener que pensar en esto justo cuando estás empezando a conocerlo, lo cierto es que debes estar como mínimo informada…porque los hombres se alejan, aunque no quieras.  En algún momento se va a alejar.

Si es un alejamiento temporal.

Si se aleja por que ha tenido problemas personales, profesionales, enfermedades leves, discusiones familiares o cualquier otra causa por las que necesite evadirse un poco, lo que yo suelo hacer es darle su espacio y mostrarme totalmente comprensiva. Le digo “ok, no te preocupes, si te hago falta ya sabes que puedes llamarme sin problema”.

Y lo hago así, de forma tranquila. No entro en cólera, ni me ahogo en llantos, ni trato de desquitarme o devolvérsela a la mínima que tenga oportunidad ni me siento abandonada.

Lo que hago es demostrarle que me preocupa lo que le está pasando, que confío en su criterio para solucionarlo y que no tengo ningún problema en darle ese espacio o ese tiempo que me está pidiendo.

OJO CON ESTE PASO. No actúes como su madre pero tampoco te pases pecando de indiferente, porque a veces en nuestro afán por no demostrarles demasiado interés, lo que conseguimos es hacerle creer que nos importan un rábano sus problemas, y tampoco se trata de eso. Yo lo que suelo hacer es mandar algún mensajito de vez en cuando preguntando si está mejor, pero sin pasarme.

Por lo tanto, demuéstrale que te importa, ofrécele tu ayuda y después deja que él decida si la acepta o prefiere solucionarlo solo. No pasa absolutamente nada si te dice que prefiere hacerlo solo, después volverá a ti con mucha más confianza.

Si se trata de un alejamiento definitivo.

En el caso de que creas que no hay ninguna causa externa, tengas la sensación de que no le has gustado demasiado y no sepas si tendrá la intención de volver a quedar contigo o no, tu forma de actuar debe ser bien distinta.

En este caso es mucho mejor que seas tú la que parezca que tiene dudas y se ha alejado un poco,  a dejarle claro que estás desquiciada esperando tener noticias suyas. ¿por qué? por una razón muy sencilla.

Piensa en el efecto que causa en ti el silencio. Esas horas o días en los que no te escribe ni te llama. Desesperantes, ¿verdad? Pues ese mismo efecto es el que estará causando en él TU silencio.

Si ha pasado un tiempo más o menos prudencial sin saber nada de él  y estás entrando en estado de ansiedad pensando en lo que pueda estar pasando, ármate de paciencia. Haz lo que sea necesario, vete a dar un paseo, llama a las amigas, vete a dar un masaje…lo que sea, pero NO LLAMES TODAVÍA.

El silencio como arma de seducción.

El silencio es muy revelador. Tanto si tiene intenciones de volver a salir contigo como si no, dale el beneficio de la duda antes de lanzarte al teléfono a pedirle explicaciones o a quejarte, y cuando hayan pasado unos días y sientas que no puedes esperar más y que te da absolutamente igual lo que pueda pasar, entonces llámalo, PERO NO ANTES.

Si tiene algún bache personal estará más que agradecido por tu comprensión y valorará que no le hayas apabullado con mensajes interminables ni llamadas desesperadas. Y si el problema es que no tiene claro si seguir saliendo contigo o no, lo que harás será devolverle la pelota y hacer que sea él quién le dé vueltas al coco.

Ponte en su lugar e intenta imaginar que estará pensando cuando vea que no lo llamas ni le reprochas su falta de atención. Le habrás tocado en todo su ego, lo mantendrás alerta y estarás forzando a que sea él quien te llame si quiere quedar contigo. ¿para qué negarte semejante placer?

En ambos casos lo que le estás transmitiendo es seguridad en ti misma. Si tiene interés, volverá y tendrás la certeza de que efectivamente está dispuesto a seguir conociéndote y si no vuelve a llamarte, pues también tendrás una gran respuesta.

Hazme caso, hay momentos en que un silencio vale más que mil palabras.

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