Muchas mujeres opinan que hacerse la difícil da muchos mejores resultados que ir por la vida de forma natural, haciendo y diciendo todo lo que se piensa.Que los hombres son cazadores natos y cuánto más complicado lo tengan, más pillados se quedan por una mujer.

También hay quienes defienden su derecho a no tener que hacerse la difícil. Que, si le gustas a un hombre, éste seguirá contigo hagas lo que hagas y digas lo que digas.

Mi opinión, es que hay que ser una misma, y por supuesto decir y hacer las cosas tal cual una las siente y las piensa. El problema viene cuando no analizamos el motivo por el que hacemos o decimos esas cosas y, sobre todo, cuando nos hacemos las difíciles sin tener claro siquiera el “porqué”.

¿Te haces la difícil porque piensas que debes hacerlo o porque de verdad te interesa conocer al hombre antes de decidir si quieres seguir saliendo con él?

Vamos a verlo en detalle, porque hacerse, o no, la difícil no es lo que va a determinar que un hombre decida entre formar una relación con una mujer u otra.

“Si conozco a alguien que me gusta, me da igual si lo nota”

Está bien. Si conoces a alguien y te gusta, es perfecto que lo note, que le sonrías, que le hables para intentar entablar conversación o que le coquetees. Es bueno que sepa que puede acercarse y que tiene posibilidades.

Pero no lo hagas de forma que le quites toda la emoción al asunto. Es que, de verdad, tan inútil es hacerse la difícil como gritar a viva voz que bebes los vientos por alguien que no sabes si te corresponde.

Un bombardeo constante de señales de interés también es una forma de alejar a alguien. Y no hablamos sólo de hombres. Cualquier mujer se sentiría invadida en su espacio si alguien intentara hacerse notar en exceso.

Para un poco, observa que también hay atracción por su parte y si has dado ya suficientes señales sin resultado, apártate para ver qué ocurre al quitárselas.

“Si me escribe, no puedo esperar para contestarle”

No hay motivo para esperar siempre 10 o 15 minutos antes de contestar a un mensaje, pero tampoco lo hay para saltar corriendo hacia el teléfono como si no hubiera un mañana.

Sólo se trata de un mensaje, nadie va a ver tu reacción. Pero al igual que lo harías con cualquier otra persona, contestarás cuando puedas o tengas un rato para hacerlo de forma más tranquila. Se supone que no andas todo el día al teléfono pegada, unas veces tardarás 2 segundos en contestar y otras puedes tardarte una hora porque sencillamente, contestas cuando lo ves.

Eres tú misma quien tiene que analizar si das botes de alegría cuando alguien te escribe y el motivo por el que lo haces. ¿Tu vida social es tan escasa como para entrar en éxtasis cada vez que suena el móvil? Espero que no, porque ahí si tendrías un problema.

“Si me invita a salir le digo que sí sin pensármelo”

No es necesario inventar planes imaginarios con las amigas para parecer súper ocupada. Lo ideal sería tenerlos, y si no los tienes, esa debería ser tu primera misión: trabajar tu vida social y tus actividades de ocio.

Lo que no puede ser es que estés tan desocupada y tan necesitada de que alguien te invite a salir que nunca digas “hoy no puedo”.

La pregunta ahora es: ¿Por qué siempre estás disponible? Las personas que tienen disponibilidad absoluta dan la impresión de no saber estar solas o de tener pocos amigos… y ninguna de las dos opciones atrae mucho.

La disponibilidad es un tema a la que la mayoría de las personas no le da la importancia suficiente, pero es algo primordial que yo misma tuve que trabajar en su momento.

No hay porque necesariamente estar mega ocupada con planes increíbles, tal vez lo único que tienes en mente es quedarte en casa viendo una peli con una copa de vino en la mano… sola.

Y quedarte en casa contigo misma porque te apetece, es tan importante como salir con alguien a pasar el rato.

“No me invento una vida alucinante para impresionarlo”

Y ni falta que hace. Ya se sabe aquello de que las mentiras tienes las patas muy cortas. No inventes una vida que no tienes, pero tampoco vayas vendiendo que tienes una vida miserable y vacía de la que cualquiera saldría espantado.

La vida no es un camino de rosas para todo el mundo. Todos tenemos preocupaciones, problemas, momentos de tristeza y momentos en los que querríamos meter la cabeza bajo tierra como los avestruces.

La forma en que tú afrontes esos problemas es lo que va a propiciar que alguien te vea como una persona positiva y resolutiva con la que querría compartir su tiempo o decida echarse a un lado y no volver a quedar contigo.

“Cuando quiero tener sexo con él, lo tengo”

Perfecto. Cada mujer debe tener claro cuál es el momento en el que quiere tener sexo con un hombre. No importa si es la primera cita o la número 20.

Si hay química, el chico te ha gustado y el cuerpo y la mente te lo piden, adelante. Hazlo sin pensar en lo que vaya a pasar después.

Tenlo porque de verdad lo has decidido así. No por pura desesperación, por agradar, por no saber negarte o por pensar que si no hay sexo de por medio no querrá volver a salir contigo.

Tampoco hay que tener sexo con un hombre cada vez que lo veas. Las parejas no están todos los días metidas en la cama y aun así siguen juntas.

Si después de acostaros, no vuelves a saber de él, ya puedes hacerte una idea de cuál era su verdadero interés.

Y para acabar, te dejo una pequeña frase que resume todo lo que intento transmitir en este artículo: No se lo pongas difícil para conquistarte, pónselo fácil para enamorarse.

Hasta aquí el post de hoy, espero verte en los comentarios con tu opinión, o al menos, con un saludo para saber que hay alguien detrás de la pantallita.

 

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