¿Alguna vez ha estado con alguien que trataba por todos los medios de encajar y caer bien a los demás? Probablemente sí, y estarás de acuerdo conmigo en que lo único que consiguió fue que olieras a leguas su necesidad y desesperación.

Y estoy segura de que has conocido también a personas a las que no les importaba en absoluto si eran o no divertidas, que actuaban sin preocuparse demasiado por mantener las formas y sin embargo resultaban tremendamente atractivas.

¿Qué envidia verdad?

Pues en la seducción ocurre algo similar.  Si buscas desesperadamente que funcione, fracasarás estrepitosamente.

 

En cambio, si entiendes e interiorizas cómo funciona una mente seductora, cómo ve el mundo, cuál es su filosofía de vida y su forma de entender la seducción,  te convertirás sin esfuerzo en una fuerza imparable de la naturaleza. 😀

 

Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que tu éxito al conquistar a un hombre depende casi totalmente de tu forma de entender la seducción. Es por eso que educar tu mente, cambiar tu forma de pensar y actuar debe ser tu prioridad  si quieres empezar a mejorar tus resultados.

Comencemos:

 

Primer pilar: establecer tu meta.

 

Pregúntate por un momento, ¿Cuál es tu principal motivación a la hora de seducir a un hombre? ¿Buscas una relación casual? ¿Quieres que se enamore de ti?  ¿Tener una relación exclusiva y comprometida? ¿Salir de la friendszone?

Identificar cuál es tu motivo para seducir también te va a ayudar a saber en qué punto estás fallando:

  • Tal vez busques una relación formal pero actúas como si lo que hubiera entre vosotros fuera algo pasajero.
  • O quizás utilices la seducción como una forma de poder sentirte mejor contigo misma.
  • O puede que trates de conquistar a alguien que no tiene nada que ver contigo para probarte a ti misma que eres digna de ser deseada.

Y no, no exagero. Hay ocasiones en que algunas mujeres ya no saben si están tratando de conquistar o están tratando de demostrarse algo a ellas mismas.

Cualquier motivo que te lleve a querer seducir es perfectamente lícito (nadie se va a quejar de que intentes seducirlo) El problema es que si tu objetivo es seducir a un hombre para demostrarte algo a ti misma, vas a jugar en desventaja.

 

¿Por qué? Pues porque no serás capaz de disfrutar ni actuarás de forma natural. Estarás todo el tiempo preocupada, sintiendo a cada paso que tu sentido de autoestima está al límite, luchando por salir victoriosa de esa lucha que has creado y olvidándote totalmente de él.

 

Sencillamente no serás capaz de seducir a un hombre bajo ese tipo de presión.

Por lo tanto, es importante que tengas claro el porqué de esa seducción y qué es lo que te mueve hacia ese hombre, porque esa razón determinará tu forma de comportarte durante todo el proceso.

 

Segundo pilar: dejar de obsesionarse.

 

Una de las piezas más importantes del rompecabezas de la seducción es divertirse en cada fase del proceso. Y realmente, si te paras a pensarlo, no importa cómo salgan las cosas.

Da igual si te angustias o no, no puedes controlarlo todo ni todo va a salir según lo previsto. Hay que dejar de preocuparse por meter la pata.

Esto supone un cambio radical  de la conducta típica de muchas mujeres que suelen fijarse en un chico en particular, obsesionarse con él y de forma automática imaginar un final maravilloso para la historia. (Esto los hombres lo detectan muy bien)

Pasar de una mente necesitada a una mente seductora será sin duda tu mayor baza para sobresalir del resto y dejar de preocuparte por la competencia.

 

  • Si quieres seducir con éxito a un hombre tienes que darte cuenta de que comportarte de forma obsesiva va a mermar tus posibilidades.
  • Tienes que aceptar que la seducción es un juego y que como tal vas a divertirte y dejar atrás las presiones y el estrés.
  • Vas a dejar de pensar que él es la solución a todos tus problemas o que va a proporcionarte todo lo que siempre has soñado.
  • Vas a eliminar cualquier creencia de que estar con él  te hará más feliz, te hará sentir más completa o hará tu vida mejor de lo que es en este momento.
  • Vas a dedicarte a disfrutar de cada momento que paséis juntos, y después vas a desconectar y seguir tus actividades tal y como eran antes de que lo conocieras.

 

Si todos estos puntos te parecen rotundamente opuestos a  como te sueles sentir y actuar con los hombres, ¡Eureka!  Ahora tienes la oportunidad de deshacerte de un montón de hábitos inútiles, dolorosos e ineficaces, y sustituirlos por otros mucho más efectivos y sencillos.

 

Tercer pilar: sentirse bien.

 

Una seductora se siente bien con la vida que tiene, no está buscando bienestar a través de los demás. Está en paz con todo lo que ha pasado en su vida y con lo que está sucediéndole ahora mismo. Pase lo que pase, sabe que va a estar bien.

Incluso cuando las cosas no salgan según lo planeado y ese hombre en el que pusiste muchas esperanzas decida irse, aunque algo desagradable ocurra y todo parezca hundirse a tu alrededor, puedes tener la certeza de que vas a estar bien.

No estoy diciendo que te conviertas en un robot desprovisto de emociones. Lo que estoy diciendo es que conectes con tu sentido interno de bienestar. (Si, tú también lo tienes)

Cuando se aprende a vivir de este modo, te das cuenta que el mal humor, la tristeza o cualquier otra emoción negativa que puedas estar sintiendo se diluye con mucha más rapidez que antes.

En vez de hundirte más y más en tu desdicha y crear nuevos dramas mentales, optas por quitar tu centro de atención del problema y focalizarlo en recordar que en este momento preciso todo está bien y que en el gran conjunto de tu vida realmente no hay ningún problema.

Para poder seducir, debes primero estar bien contigo misma, satisfecha y tranquila con tu propia vida. De esta manera,  puedes “estar presente” en cada momento y dejar que toda tu energía fluya para que la seducción se abra paso.

 

Cuarto pilar: no poner todos los huevos en la misma canasta.

 

Si te centras en un sólo hombre cuando aún no hay una relación de exclusividad entre vosotros, ya te estás preparando para una gran cantidad de estrés.

En cambio si tienes varias opciones atractivas, actuarás de forma despreocupada, sin que suponga una tragedia lo que termine pasando con alguno de ellos en particular.

Esto tiene unos efectos importantes en ti:

  • Evitará que te obsesiones con alguien concreto.
  • Te recuerda que puedes elegir y no tienes porqué quedarte con un hombre que no está a la altura de lo que tú quieres.
  • Nivelará las reglas del juego. Si él no consigue centrarse en ti porque siente que tiene otras opciones, tú también puedes hacer lo mismo y elegir la opción que te parezca mejor.
  • Él sabrá que si quiere una relación exclusiva y comprometida contigo, necesita pedírtelo y demostrarte que está dispuesto a hacer el esfuerzo de intentarlo.

 

Estos 4 pilares básicos, aplicándolos a tu día a día,  son suficientes para que empieces a trabajar una mente seductora y en consecuencia obtener mejores resultados en tu vida sentimental. Es un cambio de actitud que hará que te veas diferente del resto de mujeres que viven la seducción y el amor con sufrimiento, en vez de disfrutar al máximo de él.

 

Irradiarás personalidad propia y al final la gente terminará buscándote sin que hagas ningún esfuerzo.

La seducción es una forma de pensar y de vivir. Empieza con una mirada, un movimiento, un beso… pero finalmente es con la personalidad con lo que se conecta y se conquista a un hombre.

 

 

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