En estos últimos años se ha puesto muy de moda lo de crear una marca personal. Las que somos blogueras  y nos movemos en este mundillo sabemos muy bien de qué se trata.

 

La Wikipedia lo define algo así como la forma de diferenciarse y conseguir mayor éxito en las relaciones sociales y profesionales, al igual que lo pueda hacer una marca comercial.

 

Otros profesionales como Víctor Martín o Jeff Bezos lo definen como la huella que dejamos en las personas y lo que los demás dicen de ti cuándo tú no estás delante, respectivamente.

 

Pues de eso es exactamente de lo que quiero hablarte, de la necesidad de trabajar tu “ propia marca” para dejar huella en otras personas y que esas personas sientan el deseo de seguir conociéndote y mantener el contacto contigo.

 

En este otro post te hablé de que cuidaras mucho la imagen que vas dejando en los demás. En el de hoy voy a volver a hacer hincapié en eso, y además te voy a dar unos cuantos consejos para que vayas trabajando este aspecto.

 

Tu sello personal es lo que te hará diferente al resto. Las sensaciones y emociones que puedas despertar en los demás va a ser lo que te abra o te cierre puertas a la hora de conquistar a un hombre.

 

Está más que comprobado que las personas con una inteligencia emocional bien desarrollada son más sociales y alegres, tienen más capacidad de compromiso, asumen mejor sus responsabilidades, son solidarios y expresan sus sentimientos abiertamente y de forma adecuada.

 

Por lo tanto, el primer paso para crear tu marca personal será trabajar bien la inteligencia emocional y las habilidades sociales.

 

Habla bien de ti misma.

 

Debo reconocer que nunca he prestado demasiada atención a lo que las demás personas dijeran sobre mí, pero siempre he tenido mucho cuidado en lo que digo de mí misma.

 

Da igual lo que las demás personas puedan llegar a decir, no faltará quién no tenga otra cosa que hacer y se dedique a inventar cien mil historias sobre ti, que siempre quedará la duda de que puedan ser ciertas o no.

 

En cambio, la forma en que tú hables de ti misma te definirá siempre, será tu carta de presentación.

 

Intenta llevar las críticas con elegancia.

 

Hay un dicho que dice: que hablen de mí aunque sea mal. Hace tan sólo unos días tuve una conversación sobre este tema con mi amiga Natalia, y me decía: Rosa, cuando empiezas a hacer ruido siempre habrá alguien dispuesto a hablar sobre ti.

 

Esto es totalmente cierto. Que hablen mal de ti a veces es sinónimo de que vas por buen camino y siempre depende de quién venga. Pero definitivamente lo que tú digas de ti misma y cómo tú te definas dejará mucha más huella en los demás que los rumores que puedan circular sobre tu persona.

 

Saca lo mejor de ti.

 

Puedes ser la mujer con los mejores sentimientos del mundo, la más inteligente o la más divertida, pero si todo ese enorme potencial queda escondido bajo una coraza y no consigues transmitirlo, jamás llegarás a conectar de la forma que deseas con los demás.

 

Hay personas a las que la simpatía y la alegría les sale por los cuatro costados de forma natural, pero la simpatía, la sociabilidad, la asertividad o la empatía son habilidades que también se pueden aprender.

 

Si tú te sientes bien lo vas a trasmitir a los demás sin tener que hacer ningún esfuerzo. Para ello nada mejor que dedicar gran parte de tu tiempo a ti misma. Invierte en tu educación emocional, en tu imagen personal y en tu bienestar.

 

No menciones aquello que no es absolutamente necesario.

 

Esto desde luego siempre será decisión tuya y estás en total libertad de contarlo, por supuesto que sí, pero he visto muchas personas que en las primeras citas se dedicaron a contar con pelos y señales detalles de relaciones pasadas, con cuántas personas han salido, con cuántas han llegado a tener sexo, etc y que se han arrepentido porque han dado una primera impresión que después les ha pasado factura.

 

La primera impresión es una oportunidad que sólo se va a presentar una vez. Procura aprovecharla bien.

 

No hay porqué sentirse mal ni avergonzarse, pero tampoco hay porqué dar explicaciones. Haz todo aquello que para ti sea perfecto, pero piensa también si te beneficia o no contar cosas que son tan íntimas a una persona que apenas conoces.

 

Ser amable puntúa el triple.

 

Una mujer afable que se muestra sonriente y es agradable en el trato tiene mucho mucho terreno ganado. No digo yo que haya que estar con una sonrisa pintada en la cara todo el tiempo si el cuerpo no te lo pide, pero tampoco te ayuda en nada estar quejándote por todo.

 

Intenta no crear tensiones innecesarias ni crispar el ambiente. Una persona serena que se preocupa por que los demás se sientan bien a su lado transmite confianza y consigue crear una maravillosa atmósfera de complicidad.

 

Controla tus emociones negativas.

 

Esto ya lo expliqué en este otro post, pero es que de verdad, no te puedes hacer una idea de lo nefasto que es explotar por algo que quizás llevado con más calma hubiera sido un problema insignificante.

 

A nadie le apetece estar con una persona que salta a las primeras de cambio y se enfada con extrema facilidad. Es que es un desgaste que al final termina por alejarte de todos.

 

No seas fantasma.

 

Igual que te digo que hables bien sobre ti, también te digo que lo hagas sin fardar. No hay nada que resulte más repelente que una persona pedante que se dedique a hablar de sí misma sin parar.

 

Preséntate. Si eres médico, abogada, ingeniera o la reina de Inglaterra no hay motivo por el que no debas decirlo, pero no lo lleves como bandera y lo saques en cada ocasión que surja. Con una vez es más que suficiente para que la otra persona lo sepa y lo recuerde.

 

No vayas de borde.

 

Es cierto que hay muchos hombres a los que les llaman la atención y les supone un desafío seducir a mujeres cortantes y que van de duras por la vida, pero a la gran mayoría no les atrae nada.

 

Al principio puede suponer un reto para ellos e incluso puedes utilizarlo como juego, pero eso, cómo un juego en el que los dos os estéis divirtiendo. Si alargas el juego y pretendes conquistarlo tirando de carácter fuerte y duro, lo más posible es que lo ahuyentes.

 

Nunca hables mal de nadie.

 

Mucho menos de tus amigos o de los suyos. Hablar mal de terceras personas no es nada seductor y crea mucha desconfianza.

 

Piensa cuándo tú misma te has topado con alguien que despotricaba de todos los que aparentemente eran sus amigos. Te escama mucho, ¿verdad? es lógico, nunca sabes si tú serás el próximo.

 

Hay una frase de David Goleman, autor del best seller inteligencia emocional, que dice que «la persona capaz de manejar bien sus emociones y  las emociones de los demás, será capaz de lograr todos sus objetivos y metas».

 

Imagínate cómo sería poder transmitir tus mejores emociones e influir con ellas en las emociones de la persona a la que deseas conquistar. ¿Increíble verdad?

 

Imagínate ahora dejar tu sello personal en cada relación que establezcas y que te recuerden siempre como una mujer a la que merece la pena conocer.

 

No suena nada mal, ¿a que no? Empieza a considerar entonces las enormes ventajas de trabajar en ti misma y en tu marca personal como si se tratara de la mejor de las inversiones que puedas hacer en la vida.

 

¿Que te ha parecido esta similitud entre la marca personal y el mundo de las relaciones? ¿te cuadra?

 

 

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