Tenemos la falsa idea de que una primera cita es algo superficial. Una pequeña toma de contacto, pasar un buen rato y poco más.

Pero lo cierto es que la primera cita puede llegar a ser la última si no logras conectar con la persona que tienes enfrente. Por mucho que se haya divertido contigo.

No tenemos mucho tiempo para causar una primera buena impresión. En apenas 3 minutos podemos llegar a decidir, de forma subconsciente e irracional, si una persona nos gusta como para tener un romance con ella o no.

El físico, la postura o las palabras que pronuncies pueden ser decisivas a la hora de descartar o repetir con una persona. Por lo tanto, cuanta más información tengas, más cuides los detalles importantes y mejor te desenvuelvas, más posibilidades tendrás de impresionar al chico con el que has salido.

Pon el foco de atención sobre él.

Uno de los principales problemas a la hora de seducir es el miedo a no gustar. Sentimos la necesidad de agradar, de hacer y de decir lo correcto para ser aceptados y poder pasar a la fase siguiente.

Pero cuando estás más pendiente de lo que la otra persona está pensando de ti que de lo que ella te está transmitiendo o tiene para ofrecerte, pones todo el foco de atención en tu persona y no actúas de forma natural.

Te sientes observada y evaluada. Y en en ese estado puedes estar segura de que no vas a dar el plus que necesitas para hacerle “click” .

La solución para dejar de sentir que estás siendo sometida a juicio viene por hacer justo lo contrario. Poner el foco de atención sobre él. Tienes que pensar que es él quien está a prueba, quien tiene que pasar tus filtros y convencerte de que merece la pena seguir avanzando.

Cierto que no es tan fácil como parece. Tienes primero que estar bien contigo misma para poder saber si es el hombre que tú buscas.

Si tú estás bien por dentro, las palabras y los movimientos van a salir de forma natural. Vas a tomarte la cita como un juego. Los nervios van a dejar de jugarte una mala pasada porque no serás tú la que esté a prueba, si no él.

Utiliza el rapport.

Todos buscamos personas afines a nosotros y el rapport funciona muy bien en este sentido.

El rapport físico ayuda que la otra persona sienta una especie de unión al hablar contigo. De forma inconsciente se va a ver reflejado en ti, como si te conociera de toda la vida, y se va a sentir más cómodo.

Está comprobado que si utilizas el rapport durante los primeros 5 minutos de una cita la otra persona se va a sentir mucho más relajada y abierta al diálogo. Lo que se traduce en que probablemente quiera estar más tiempo contigo y quiera tener más citas.

Conecta con él.

La mayoría de personas no logran conectar correctamente con nadie porque se queda en la superficie de las cosas. No consiguen saber qué es lo que la otra persona está sintiendo ni tampoco transmitir sus sentimientos a la otra persona.

Para conectar con alguien y hacerle sentir que puede estar ante su alma gemela es necesario ir más allá de las palabras y detectar cual es la emoción real detrás de lo que te está contando.

Por ejemplo, si él te cuenta que está abrumado por la gran responsabilidad que tiene en su trabajo, háblale de cómo te sientes tú cuando tienes una responsabilidad grande, de cómo la vives. Hazle saber que le entiendes y sabes de lo que está hablando por que tú también lo has vivido.

Ahí es donde tú entras en rapport con él. NO opines ni le des consejos, sólo entiende. Después de que has entrado en rapport emocional, de que has conectado con él y te has puesto en su situación, puedes ir poco a poco cambiando su estado de ánimo hacia otro más positivo.

Comunícale con tu cuerpo que te gusta.

Pero no se lo digas, deja que de forma inconsciente se dé cuenta.

El lenguaje corporal es más poderoso de lo que imaginamos. El cuerpo habla, y al igual que una postura erguida transmite seguridad, una postura deprimida o encorvada provoca hostilidad y rechazo. Las personas que encorvan la espalda de alguna forma tratan de esconderse. Y no quieres esconderte, quieres seducirlo.

Cuando hables con él echa los hombros hacia atrás, saca el pecho e inclina la cabeza hacia delante. Hazle entender con tus gestos y tu postura que estás presente, que estás a gusto y que estás realmente interesada en lo que tiene que contarte.

Mantén el contacto visual.

El contacto visual debe mantenerse aproximadamente durante el 70% del tiempo. Una mirada intensa es demasiado desafiante, y una mirada huidiza demuestra incomodidad o miedo.

Mírale a los ojos mientras habláis y desvía la mirada aprovechando un momento de nervios o de risa.  Mantienes la mirada unos segundos y la bajas mientras te ríes. Después vuelves a subirla inmediatamente.

Es una forma de decirle: “me gustas, pero no me intimidas”.

Envíale señales.

Juega con tu pelo, humedécete los labios y ríete cuando estés con él.

El pelo juega un papel muy importante en seducción. Recoger el cabello hacia un lado y mostrar el cuello es un signo de coqueteo. Es como decirle abiertamente que te gusta, pero sin mediar palabra.

Tocarse el pelo, acariciarlo o apartarlo de la cara mientras se habla es una señal de fertilidad y estas señales son muy, muy seductoras a nivel instintivo. ¡Toma nota!

Humedecerse los labios es signo de coqueteo y juego. Pero ya sabes, hazlo de forma discreta. No hay nada menos seductor que una señal de provocación hecha con poco gusto.

Habla su mismo lenguaje.

No vale cualquier tipo de conversación. Tienes que valorar de qué hablar y en qué contexto vas a hacerlo.

Escúchale. Si te interesas por saber cómo es, cuáles son sus gustos o preocupaciones, vas a conectar mejor y vas llegar a ver el fondo de esa persona.

Quédate con la esencia de lo que te está contando. De lo que se trata es de que tengas un tema de conversación similar, que captes cuál es la emoción principal en sus palabras (alegría, tristeza, preocupación, etc) para que se sienta entendido y vibre mientras habla contigo sin saber qué es lo que le está pasando.

Utiliza la empatía. Habla con él desde tu experiencia, ponte en su lugar, recuerda las veces que te has comportado como él te está contando.

La conversación tiene que ir en la misma línea de lo que él está expresando. Si te habla de libertad, habla de libertad. Si te habla de compromisos, habla de compromisos. Tocarás su fibra sensible y querrá volver a verte.

Mentalízate antes de la primera cita.

Para terminar el post, quiero que tengas claro que la primera cita es importante, por supuesto que sí, pero no se acaba el mundo si no sale bien.

Conectar con alguien y hacerle sentir bien durante un encuentro es una forma de asegurarnos encuentros posteriores. Pero independientemente de si los hay o no e independientemente de lo que pase, tienes que convencerte a ti misma de que vas a ir a esa cita con la única intención de pasártelo bien.

Da igual cuál sea el resultado. Da igual lo que él piense, diga o haga después. Tu misión será divertirte, conocerlo un poco más y dar lo mejor de ti.

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