Los sentimientos cambian.

Hace tiempo que me inspiré en una entrevista que hicieron a Antonio Banderas y Melanie Griffith para escribir este post y ahora que están en trámite de divorcio me preguntaba si tendría mucho sentido poner sus declaraciones de ejemplo, pero definitivamente si duraron 18 años juntos creo que son palabras que merecen la pena tener presentes.

Al fin y al cabo el amor también se termina. En un mejor o peor momento, pero acaban. Solo podemos decidir como será el camino que recorramos juntos.

En la entrevista les preguntan a ambos cual era el secreto para que su amor durase ya tanto tiempo, a lo que ella responde: “Amor. Luchamos cada día para que esto funcione… y tenemos buen sexo”.

Antonio va más allá y añade unas palabras que para mi son mucho más bonitas y acertadas:

 

“Hay que creer, hay que tener confianza… porque los sentimientos van cambiando con los años. Aquella primera cosa que hubo, cambia”.

“La gente en líneas generales se asusta… cuando eso que hubo al principio empieza a decaer, se asustan y no son pacientes para empezar a ver nuevas etapas. Nosotros hemos sabido ser pacientes para ver etapas nuevas que llegan, y lo que ahora tenemos ya solo se conquista con el tiempo”.

 

No puedo estar más de acuerdo.

Si la pasión se pierde.

El tiempo y la monotonía pueden hacer que una relación sana y estable llegue a parecer aburrida.

En muchas ocasiones cuando esa pasión inicial empieza a apagarse y sentimos que se ha perdido el sentido de la relación, la mente empieza a buscar razones por las que deberíamos seguir o no con nuestra pareja.

Nos olvidamos de que una pareja cambia de etapas y se afianza con el tiempo. No se trata de aguantar y soportar carros y carretas, si no de creer y tener paciencia.

En estos últimos años en los que se habla tanto de amor propio y de mirar para adentro  para conseguir triunfar en absolutamente todo lo que nos propongamos, yo pienso que se olvida algo que en una pareja es esencial: descubrir pequeñas cosas que nos unen.

 

El amor propio es primordial para poder dar amor de calidad, eso es indiscutible, pero no debe confundirse con el egocentrismo puro y duro.

 

Cuidar el uno del otro, apoyarse, mirar por el interés de la pareja, ceder en pequeños aspectos de la vida en común no son prácticas pasadas de moda…. Todo esto nos lleva a seguir creciendo como pareja y salvar etapas difíciles de la relación a pesar de las diferencias.

Haz que tu relación funcione.

Encontrar puntos de afinidad puede resultar más fácil que intentar crearlos. Al fin y al cabo el esfuerzo cuando hay puntos comunes es mínimo ya que a los dos os gusta y disfrutáis por igual, en cambio crear estos puntos requiere voluntad por parte de ambos.

A mi pareja le encantan los deportes y disfruta invitándome a verlos con el. Si hay algún evento deportivo importante me cita varias semanas por adelantado para que podamos ir juntos y si hay partidos de fútbol le gusta que yo esté a su lado.

¿Crees que esto puede resultarme un fastidio, o que aguanto a un tipo que prefiere ver deporte mientras que podríamos estar de compras por el centro comercial o paseando?

Rotundamente No. El deporte francamente no es mi fuerte, pero lo que de verdad me gusta es estar con él y tener la certeza de que teniendo cientos de personas con los que poder verlo, elija verlo conmigo.

A cambio él dedica también tiempo para ir de compras, al parque infantil o ir a ver una película que sabe que a mí me gusta. Me respalda y me apoya en las cosas que son importantes para mí y crea complicidad entre nosotros.

No pienso en ningún momento que esté cediendo o perdiendo mi individualidad por tratar de que la pareja funcione haciendo la convivencia más agradable, porque sé que el esfuerzo es mutuo. Yo cedo en unos y él cede en otros aspectos de la relación.

 

El amor no es algo que compramos, ni tenemos garantía de tenerlo siempre con nosotros. Si el amor no se cuida se apaga y se muere.

 

El amor de pareja debe evolucionar, debe pasar por pruebas y debe avanzar. Es necesario propiciar la comunicación con tu pareja para encontrar esas pequeñas cosas que os unen, que os hacen felices y que consolidan la relación.

Ten siempre presente que las diferencias pueden salvarse cuando la base es fuerte. Merece la pena que hagas tu mejor esfuerzo por encontrar los puntos que os unen.

Observa si eres tú misma dentro de la relación ¿te sientes apoyada, valorada y protegida? Si a su lado sientes que estás siendo tu mejor “yo”, entonces haz que tu relación funcione.

 

 

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