Recuperando mi lista de deseos.

Hace unos días, rebuscando en mis notas y apuntes encontré un ejercicio que hice hace unos cuatro años y que entonces no tenía mucho sentido, pero que ahora al volver a leerlo me dí cuenta de lo significativo que es.

Siempre he sido una persona metódica a la que le gusta llevar un orden en las cosas, hacerlas despacio, pensarlas mucho y medir cada paso que doy.

Esto también me hizo ir más lento que otras personas, pero es lo que tiene ser perfeccionista: que no te conformas con hacerlo, necesitas hacerlo bien para quedar medianamente conforme con el resultado…aunque siempre te queda la sensación de que podrías haberlo hecho mejor.

Con los libros de autoayuda también es así. No me limito solo a leerlos, los releo, los analizo y hago los ejercicios como Dios manda por pesados que me parezcan. Siempre he sacado algo positivo de ellos.

Bien, pues volviendo a mis apuntes, encontré un ejercicio en el que destacaban la importancia de elaborar una lista de deseos y me pedían que anotara una a una cuáles eran mis premisas en una relación de pareja sin omitir detalles. La lista debía reflejar sin límites como sería mi relación ideal.

Puede que no sea la lista de deseos más ambiciosa del mundo, pero para mí, que en el aquel momento no tenía ninguno de los puntos que escribí me parecía prácticamente imposible de conseguir.

 Así era mi lista de deseos particular.

  • Quiero una relación estable
  • Quiero enamorarme y ser correspondida
  • Verlo y tener contacto a con él a diario
  • Una relación sana basada en el amor, el respeto y la confianza mutua
  • Una relación sin mentiras
  • Una relación que me dé total seguridad
  • Sentir que él estará conmigo cuando más lo necesite
  • Quiero sentirme orgullosa de estar a su lado
  • Sentirme amada y valorada en todo momento
  • Quiero fidelidad
  • Quiero sentir que nuestros objetivos de pareja van en la misma dirección
  • Quiero dejar de sentir que siempre va a haber otras personas más importantes que yo en su vida.

 

Y así una larga lista que, cuatro años después, caigo en la cuenta de haber conseguido. Lo curioso es que estos deseos fueron llegando uno a uno, sin exigencias, sin grandes esfuerzos. Sin hacer ruido fueron formando parte de mi vida hasta el punto de creer que siempre estuvieron ahí.

Ha sido necesario encontrar una lista ya olvidada que pertenecía a un ejercicio que en el pasado no pensaba que fuera a aportarme ningún valor para ser consciente de que refleja exactamente todo lo que tengo ahora.

No es que no valoremos los éxitos logrados, sino que a veces la costumbre nos hace olvidar que no siempre nuestra situación ha sido la ideal y que lo que ahora es algo normal antes era una kimera que no sabíamos como conseguir.

Esto me ha hecho recordar la importancia de volver a anotar la larga lista de deseos que en el presente necesito para mejorar mi proyecto de vida.

Porque la vida es eso, proyectos que empiezan, sueños que cambian, deseos que se cumplen e ilusiones que se marchan para dejar paso a otras muchas que están por llegar.

Ponerle nombre a tus premisas y plasmarlas en un papel  hace más sencillo tener presente cuáles son tus objetivos y el camino a seguir para conseguirlos.

 

Elabora tu propia lista. Pregúntate como es la relación que quieres y no dejes detalles. Escribe cuantas veces quieres verlo, que aficiones en común quieres que tenga contigo, de que quieres hablar con él…lo que se te ocurra, no hay límites, deja volar la imaginación y escribe como si ya lo estuvieras viviendo.

 

Yo conseguí hacer realidad mi lista, así que puedes estar segura que tú también lograrás la relación que mereces.

Atrévete a desear las cosas más absurdas y luego olvídate, espera a ver que pasa.

Desde lo más sencillo hasta lo más inimaginable puede llegar a tu vida sin darte cuenta. Con tiempo, con paciencia y sobre todo con amor.