Este post lo escribí hace un tiempo para el blog Los delirios de María Antonieta.

Cuenta un poco como empezaron mis primeros pasos en la autoayuda, pero considero importante publicarlo también aquí porque la autoestima es la base principal de todo lo que yo defiendo en este blog. Espero que os guste:

Mi vida «perfecta».

Mis primeros pasos en el terreno de la autoestima los dí hace unos 5 años y estaba a punto de romper mi relación de toda la vida, pero yo todavía no lo sabía.

Mi vida era aparentemente perfecta. Tenía todo lo que  había deseado desde que era niña: mi marido, mi familia, mi casa, mi trabajo y mi casita de vacaciones, sin embargo no me sentía plena, ni mucho menos podía decir que era feliz.

Andaba siempre buscando nuevas actividades de las que rápidamente me aburría, compraba ropa nueva, maquillajes, zapatos, perfumes y todos los caprichos que me podía permitir.

Tenía la sensación de no encontrar mi sitio en la vida y era muy frustrante para mi. Necesitaba buscar ayuda pero me resistía porque ni siquiera sabía explicar que era lo que me pasaba.

Finalmente decidí buscar ayuda profesional y acudí por primera vez en mi vida a un psicólogo.

Empezamos a hablar y mientras me preguntaba cual era el motivo de mi visita, le dije que no sabía porqué, pero ya no sentía amor por mi marido, que eso me hacía sentir muy culpable y quería por todos los medios que se me pasara esa “tontería”. Le pedí que me diera las claves para volver a quererlo y que con eso, todo en mi vida estaría arreglado.

 

–          «Lo que necesitas es quererte más a ti misma», me contestó

–          «¿Cómo dices?» , le pregunté

–          «Si, si….no me mires así, me has escuchado bien. Quererte mas a ti misma, me recalcó. Nunca he conocido a nadie que anteponga tanto el beneficio de los demás al suyo propio, y esa es una de las características de las personas con baja  autoestima».

 

Creo que no escuché nada más de lo que me dijo. Me recomendó un libro y me fui. No podía dejar de pensar que ese psicólogo era un inútil……yo  quería arreglar mi matrimonio y mi vida y  ¿me recetaba un libro para aprender a quererme a mi misma? Diosss, ese tipo no había entendido nada de lo que le había dicho.

 

Los cambios.

Al cabo de unos días, mas calmada,  fui a la biblioteca a buscar el libro. «Aprenda a decir NO». Solo el título ya sonaba a que sería infumable, pero al fin y al cabo tampoco tenía nada que perder por echarle un vistazo.

A partir de ahí comencé un proceso dolorosísimo en mi vida con muchos cambios. Los cambios siempre me dieron mucho miedo.

Me separé, perdí mi trabajo,  dejé mi casa y volví a la de mis padres con las manos más vacías de las que me había ido años atrás.  Me sentía perdida, era una sensación de andar desamparada por la vida. Ahora tenía que tomar todas las decisiones sola, debía hacerme cargo de mi misma y no sabía si sería capaz de hacerlo.

En mi mente solo podía leer  la palabra «fracaso».

Medio año después de mi separación empecé a salir de nuevo con amigas, a sonreír y a sentir ganas de conocer gente nueva.

El trabajo de autoestima lo había dejado en el olvido y ese fue mi gran error. Empecé una  relación  que me llevó de nuevo a hablar con  psicólogos expertos en relaciones de pareja, un coach sentimental,  y cual no sería mi sorpresa cuando de nuevo me dijeron que lo que me estaba haciendo falta, efectivamente era amor, pero amor propio.

La falta de autoestima.

Es muy difícil para una persona ser consciente de que no se quiere a si misma.

La persona sin autoestima está expuesta a que abusen de ella porque se deja avasallar, cumple los deseos de los demás por encima de los suyos propios, no protesta porque ni siquiera se da cuenta de cuando no está siendo bien tratada.

 

La persona con baja autoestima necesita ser querida por sobre todas las cosas, y para ser querida debe esforzarse en agradar a la persona amada. Sufre mucho porque no sabe poner límites y no se plantea defender sus derechos. Exige respeto pero no es capaz de respetarse a sí misma. No cree merecer el amor y sabotea su propia felicidad.

 

Fue  muy duro trabajar en la autoestima, pero también muy gratificante. Necesité un ejercicio constante y mucho apoyo para entender que los cambios son de dentro hacia fuera y no al revés. Es necesario quererse primero para poder dar y  recibir amor de calidad.

Sé que mi proceso aun no ha terminado, quizás nunca se termine,  pero puedo mirar hacía abajo como quien está subiendo una montaña y ver que el camino ha sido empinado pero que las vistas son espectaculares.

No soy la misma mujer de hace cinco años, y espero y deseo dentro de otros cinco poder decir que he superado a esta que soy ahora.

 

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