Comenzar de nuevo nunca es fácil.

Yo era una de tantas personas atrapadas en una historia de amor que no les satisface, necesitan hacer un cambio en sus vidas pero sienten que arrastran una pesada carga que no les permite moverse (mucho menos salir corriendo).

En aquel tiempo el cambio que yo tanto buscaba implicaba decir adiós a toda mi vida. Y así empezó mi despedida, con dos sueños que se repetían cada cierto tiempo.

En el primero, una mujer de dorados cabellos,  me mostraba dos caminos. Uno de ellos era amplio y soleado, rodeado de hierba y flores. El otro era un sendero de ramas secas y espinosas que formaban una especie de túnel oscuro donde no alcanzaba a ver el final.

Aquella mujer me invitaba a coger el camino espinoso para llegar a mi destino. Yo lloraba y me negaba a coger ese camino que me daba tanto miedo, por mucho que fuera mi destino, suplicaba que me dejara escoger el otro…….. y en ese momento me despertaba.

En el otro sueño, me veía a mí misma en una casa grande, vacía y oscura. Había puertas por todos sitios, y en cada puerta varias cerraduras.

En la casa vivía un hombre que me perseguía por todas las habitaciones. Yo corría y cerraba las puertas y todas sus cerraduras a mi paso, pero él las tiraba de un solo golpe, ante mi desesperación por ver que tanto esfuerzo no me servía de nada.

La escena se repetía una y otra vez hasta llegar a una última puerta, la que me llevaba al exterior de la casa. Una pradera hermosa, rodeada de agua me esperaba ahí afuera y yo deseaba con todas mis fuerzas llegar hasta ella, pero para poder llegar debía atravesar un precipicio caminando a través de un tronco de árbol a modo de puente que unía la casa con el exterior.

Yo me quedaba paralizada, y entonces escuchaba la voz del hombre que me decía: «¿Ves? Nunca vas a salir de la casa porque no tienes coraje suficiente para cruzar».

Creo que estos dos sueños darán una idea del vacío total que sentía. En aquella época yo tenía mucho miedo….tanto, que prefería dejar todo tal como estaba para evitar enfrentarme al sufrimiento y las dificultades que suponía hacer un cambio, aunque ese cambio fuera en mi beneficio. No estaba preparada para tanto dolor.

No diré que fue fácil, tuve que tomar la decisión más importante y dolorosa de mi vida hasta el momento. No quería renunciar a la seguridad y la comodidad que ofrece la vida en pareja.

 

Saltar a lo desconocido y empezar de cero es muy complicado cuanto todo te asusta….. y lo cierto es que estaba aterrorizada, pero lo hice igualmente.

 

Sentir miedo y hacerlo igualmente…

Una verdadera seductora sabe que cuando una relación deja de hacerla feliz es hora de hacer las maletas y moverse hacia otro lado.

Al fin y al cabo se maneja muy bien sola y hay muchos hombres ahí fuera para cuando sienta el deseo de comenzar una nueva historia de amor… sabe que merece la pena correr riesgos, se da permiso a si misma para equivocarse y seguir avanzando igual.

Tiene claro que cometer errores no le resta valor. El error sería quedarse por temor a perder el último tren.

 

El amor no es un tren que pasa una sola vez en la vida, si cogiste el tren equivocado puedes bajarte y cambiar de estación.

No bases todo tu viaje en una relación que no cumple tus expectativas sólo por miedo a viajar sola.

 

Cada tren que tomamos, cada riesgo que corremos nos hace un poco más fuertes y nos permite ampliar nuestros propios horizontes. La clave está en cambiar de trayecto cuando sea necesario y disfrutar del nuevo paisaje.

 

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