Todos tenemos la imagen de la seductora por excelencia como una mujer guapa, manipuladora y fría que trata de conseguir el favor de la gente con sofisticados métodos.

O quizás como la mujer de mente poco brillante y curvas de infarto que encandila con cada movimiento de pestañas… No nos confundamos se necesita mucho más que eso para llegar de verdad a conquistar el corazón de un hombre.

Para ser seductora no es necesario pasar el día con un vestido ceñido y caminar sobre altos tacones contoneando las caderas. Da igual si no hay nadie en un kilómetro a la redonda, hay que desbordar sensualidad con cada movimiento (por si acaso).

La gran seductora tampoco es la mujer que llega a su maravilloso ático cada noche, se quita su vestido ceñido, se enfunda un camisón de seda, y bebe Martini mientras espera al galán que llegará igual de impecable y uniformado que llegó ella.

Toda esta imagen quedaría perfecta en un anuncio de Chanel, pero en la vida real no creo que haya cuerpo humano que lo resista….ni hombre que lo aguante.

La seductora que hay en cada una de nosotras.

  • La seductora que yo entiendo y defiendo es una mujer auténtica, no trata de conquistar con engaños ni estrategias que solo le darán victorias pasajeras. No necesita impresionar aparentando algo que no es porque ya es feliz con ella misma.
  • Crea la irresistible tentación de acercarse a ella porque es serena, muestra interés cuando le hablan, tiene la mirada limpia, inspira confianza… es la diosa de la empatía.
  • Se quiere a sí misma y se respeta por encima de todo, no se deja manipular, irradia seguridad, es objetiva, sabe leer cada situación y se adapta a ella. Entiende que la seducción no es más que un juego psicológico en el que la belleza física juega un papel menos importante.
  • La mujer que cautiva al hombre es casi transparente, pero tiene cierto misterio que le incita a volver a buscarla. Él siente que su vida empeoraría si no estuviera en ella.
  • Parece saber en todo momento lo que debe hacer y decir… y cuando duda opta por callar y esperar.
  • Ella sabe mejor que nadie la importancia de apoyar a su pareja sin agobiarlo. Le inspira a seguir creciendo como persona y le da libertad, porque sabe que sólo desde la libertad él volverá a su lado cada día.
  • La seductora de la que yo escribo es una mujer que se siente completa, que busca su felicidad y la de los que están a su lado. Esa es su motivación principal, sin que existan segundas intenciones en lo que hace.
  • Destaca del resto de las mujeres siendo ella misma y se abre paso en la jungla de las relaciones sin necesidad de sacar los dientes. Lo hace de forma elegante…jamás se lanza sobre su “presa”, sencillamente la atrae hacia ella.

 

Todas estas cualidades podrían definir a la mujer que yo entiendo como seductora, pero lo que realmente quiero que sepas es que la mujer más seductora es aquella que cada una siente el deseo de ser……..y no hay un atajo ni fórmula mágica para convertirse en ella.

 

Es necesario ir quitando capas y pulir la superficie para llegar al fondo y brillar con luz propia.

Creo firmemente que todas tenemos una seductora dentro que podemos sacar, porque absolutamente todas tenemos las cualidades, solo hace falta hacerlas resurgir.

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