¿Es bueno iniciar el contacto?

¿Lo invito a salir o mejor espero? No tengo noticias suyas, ¿qué hago?, ¿le llamo?” He tenido esta misma conversación infinidad de veces…y es que decidirse entre llamar o no es el eterno dilema de las mujeres cuando no tenemos claro donde está el límite entre una pequeña llamada de atención y demandar atención constantemente.

Yo no puedo decirte donde está el límite de llamadas ni mensajes porque cada hombre es distinto y depende mucho de cada historia y del contexto de esos mensajes o llamadas, lo que sí puedo es explicarte lo mismo que les cuento a todas las que me preguntan:  lo que yo hice y lo que creo que es más efectivo.

Adoptar la parte pasiva de la relación.

A convertirme en la parte pasiva de la relación lo aprendí del programa Harta de besar sapos, y es una de las prácticas que mejores resultados me han dado hasta el momento.

No es que yo esté en contra de que las mujeres podamos decidir cuando y cuanto llamar, todo lo contrario, sería perfecto para nosotras, pero en el mundo de la seducción desafortunadamente todavía imperan los instintos más primitivos.

El hombre disfruta siendo el que persigue, el reto le motiva y prefiere ser el “cazador”, de ahí que las mujeres tengamos que adaptarnos si queremos obtener buenos resultados.

Por otro lado también hay que confesar que las mujeres solemos pecar por exceso a la hora de iniciar el contacto cuando una relación recién está empezando, y esto termina por aburrir a cualquiera.

Las prisas siempre traicionan.

Debemos tener en cuenta que cuando conocemos a un hombre y este empieza a llamarnos o escribirnos no necesariamente lo va a hacer a diario.

Al principio la frecuencia de las llamadas o los mensajes puede no ser la que deseamos, de ahí que las mujeres nos impacientemos, queramos acelerar el proceso y empecemos a ser nosotras la que tome el toro por los cuernos.

Y ahí precisamente pueden empezar a llegar los problemas por tres sencillas razones:

  1. El hombre se agobia muy rápidamente cuando se  siente perseguido.
  2. Lo puede tomar por costumbre, con lo cual se acomoda a que seas tú la que siempre llama.
  3. Daremos la impresión de estar desesperada… y nada espanta más al sexo contrario.

Recuerdo un capítulo de la serie New Girl donde la protagonista tiene una cita para cenar con un chico, y ella tan ingenua se siente moralmente obligada a mandarle mensajitos durante el día para no resultar demasiado fría.

Como consecuencia, el chico no se presenta en el restaurante, y una escena después éste le comenta a un amigo que no pensaba ir a verla porque ella le había mandado 15 mensajes….. “y uno de ellos largo”.

Esto que puede parecer una anécdota exagerada, pasa realmente. Así que créeme cuando digo que a la hora de seducir y enamorar a un hombre que acabamos de conocer es mejor quedarse corta que parecer pesada.

No hace falta acelerar nada, cuando un hombre tiene interés escribe, llama y busca a la mujer que le gusta, y esto eres tú la encargada de  ir observándolo.

 

¿Qué hacer entonces?

  1. Presta atención. Si con el paso del tiempo las llamadas, las citas y los mensajes no son cada vez más frecuentes pueden indicar una falta clara de interés por su parte, y si para colmo, notas que van bajando, aparte de falta de interés puede tratarse de una maniobra de su parte para intentar enfriar la relación que tenéis y salir de ella sin dar explicaciones.
  2. Ármate de paciencia. Dedícate a recibir atenciones del hombre que te gusta y no te excedas en la cantidad de veces que lo contactas, ni en las invitaciones a salir. Lo ideal es que inicies el contacto una por cada dos veces que él lo haga (o menos aún si el suele hacerlo sin problema) Déjale que se divierta mientras se las ingenia para conquistarte.
  3. Responde sus llamadas y mensajes pero no te lances sobre el teléfono cada vez que veas su nombre en la pantalla. Tómate  tu tiempo, aunque no tengas nada mejor que hacer.  A veces contestarás al segundo y otras lo harás pasadas dos horas. La clave está en que resulte natural, no un plan estudiado al dedillo.
  4. Márcate un tiempo límite cuando sientas ganas de llamarlo. Si por ejemplo sabes que él suele escribirte para darte los buenos días antes de las once y hoy no lo ha hecho, espera hasta la una para darle tiempo a que él lo haga primero, y si a esa hora no lo ha hecho, hazlo tú. Este pequeño gesto te bajará la ansiedad porque ya sabes que hasta esa hora no lo vas a contactar pase lo que pase (salvo causas mayores, obviamente)
  5. No tengas miedo a que todo se pierda si no eres tú la que actúa o toma la iniciativa. Ningún hombre por tímido que sea pierde la oportunidad de ver a la mujer que le gusta una vez que ya sabe que el interés es mutuo.
  6. Pregúntate: ¿la relación se va a parar si no eres tú la que inicia siempre el contacto? ¿Si no lo llamas y le pides una cita, el tampoco lo hace?

 

Si todo el peso de que la relación marche recae sobre ti quizás es tiempo de que te replantees si merece la pena seguir.

 

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