Ley de abundancia 6: el desprendimiento.

Lo que nos dice la sexta ley de el amor en abundancia es muy sencillo, si no puedes dejar ir a una persona,  no la amas realmente.

El amor no puede forzarse. Para experimentar el amor en todos los sentidos, debemos permitir que las personas que amamos tomen sus propias decisiones. Debemos respetar sus deseos y necesidades y dejar que vivan según sus convicciones. Amar a alguien significa aceptarlo tal como es, no tratar de cambiarlo e imponer lo que nosotros deseamos.

Tu pareja necesita tener su propio espacio y sentirse libre dentro de la relación, de lo contrario pronto se sentirá preso de ella. Si te aferras demasiado a una persona acabarás ahogándolo emocionalmente.

Una actitud de apego excesivo esconde detrás celos, inseguridad y miedos…pero no amor. Para conocer el amor debes estar dispuesta a dejar ir todas esas emociones negativas.

Amar a alguien significa desprenderte de tus miedos, prejuicios y ego.

 

Ley de abundancia 7: La comunicación.

Si verdaderamente deseamos conocer el amor en abundancia y crear una relación de pareja plena, debemos estar dispuestos a expresar nuestros sentimientos.

Uno de las grandes problemas que impiden al ser humano conocer el amor en abundancia es nuestra incapacidad de comunicarnos los unos con los otros. No des por sentado que tu pareja sabe que la amas. Aunque no te lo diga, es posible que necesite de oír de vez en cuando de tus labios que la quieres, porque todos necesitamos sentir y saber que se nos aprecia.

Si queremos amar, tenemos que aprender a comunicarnos de forma efectiva, pues muchas veces no sabemos expresar nuestros sentimientos ni sabemos escuchar lo que la otra persona está intentando decirnos.

Cuando empiezas a cambiar la actitud y a expresar tus sentimientos con sinceridad y abiertamente, la gente también cambia contigo y empezará a decirte lo mucho que te quiere o te aprecia.

La comunicación va mucho más allá de la expresión de tus sentimientos hacia otra persona. Implica compartir con tu pareja tus metas, miedos, sueños y problemas.  Cuando alguien excluya a su pareja de los problemas que está atravesando, no sólo se sentirá más sólo y abatido, también le estará negando a ella la oportunidad de ofrecerle ayuda y apoyo.

Aprender a comunicarte adecuadamente ayudará a que los pequeños roces y malentendidos puedan arreglarse cuando aún son pequeños.

El amor es como una planta que responde conforme a los cuidados que recibe. Crece y florece, o se marchita y muere.  Sin una comunicación fluida es imposible mantener una relación. No puede florecer ni dar sus frutos.

Deja que la gente a la que amas sepa cuanto aprecias su compañía. Nunca tengas miedo a pronunciar un “Te quiero” cuando lo sientes de corazón.

 

Ley de abundancia 8: el compromiso.

La mayoría de relaciones no duran por el temor de la gente a comprometerse.

Si quieres experimentar amor en abundancia. Si quieres amar y que te amen en una relación duradera, debes comprometerte con la relación. El amor duradero y fuerte no existe si no hay compromiso.

Mientras no te comprometas, no podrás crear un vínculo estable basado en el amor. Cuando verdaderamente amas a alguien , te comprometes con ella, te asegurarás de estar siempre que te necesite y procuras que nada ni nadie se anteponga a esa persona.

La manera en que nos comportamos cuando surgen discusiones y situaciones difíciles también es crucial para la relación.  Hay muchas parejas que cada vez que discute,  alguno de los miembros amenaza con romper.

Esto se traduce en que tarde o temprano la relación se romperá de verdad,  pues la tratan como si fuese algo desechable. Cuando la separación se convierte una y otra vez en una posibilidad, comienzan a aparecer los verdaderos problemas.

Estar comprometido a algo o a alguien significa no tirar la toalla en cuánto las cosas se ponen difíciles. Es el compromiso lo que distingue una relación frágil de una sólida.

Actúa como si la relación nunca fuera a acabarse.

 

Ley de abundancia 9: la pasión.

La pasión no está limitada al sexo.

Cuando algo te apasiona de verdad se convierte en prioridad y podrías pasar horas y horas pensando en ello. Algo parecido pasa en las relaciones, cuando alguien nos apasiona, no nos cansamos de ella.

Sentir una pasión desbordada al inicio de la relación es algo natural, como también es natural que se vaya calmando con el tiempo. El problema radica cuando la pasión es meramente sexual, pues las relaciones sexuales no duran mucho. Si basamos una relación en la atracción sexual, pronto perderemos interés y la relación se acabará.

Una pasión fuerte y duradera no procede exclusivamente de la atracción física, se origina gracias a un profundo interés, compromiso y fascinación por la otra persona.

La pasión es la chispa que enciende el amor y lo mantiene vivo. Dejar que la chispa se apague significa que la relación acabará perdiéndose tarde o temprano.

Si crees que ya no sientes pasión y quieres reavivarla, trata de encontrar algo que te resulte excitante de tu pareja, algo que despierte tu interés. Recrea experiencias pasadas que os resultaron apasionantes, introduce espontaneidad en la relación. Sorpréndela de vez en cuando; pasa más tiempo con ella, haz algo que le haga reír o que dibuje una sonrisa en sus labios.

Existen muchas maneras de mantener viva la pasión entre la pareja. Preocúpate por preguntarle como le ha ido el día, muestra interés por sus preocupaciones o sus sueños y empezarás a recibir amor en abundancia sin ninguna duda.

 

Ley de abundancia 10: la confianza.

Una actitud desconfiada y ansiosa no conduce al amor ni por supuesto, a la felicidad.

Sin confianza sospechamos de todo el mundo, caemos presa de la ansiedad y tememos constantemente que la persona que más amamos nos traicione. Sospechar de tu pareja puede ejercer una presión insoportable en la relación, pues tú te sientes ansiosa y él atrapado.

Si no eres capaz de confiar , la relación está condenada al fracaso. Además debe funcionar en ambos sentidos: tú necesitas confiar en tu pareja y ella necesita confiar plenamente en ti para que la relación sea fuerte.

Somos energía y atraemos la misma energía que proyectamos. Si imaginas problemas que no existen, tus temores se verán reflejados en tu conducta y al final acabarás creado el problema que tanto temes.

La única forma de evitar caer en esos pensamientos y poder dar una relación de calidad a tu pareja es aprender a confiar en ella, en ti misma y en la relación que tenéis.

La última ley del amor en abundancia dice que, si quieres recibir confianza , necesitas también comportarte como alguien digno de confianza. Si no eres capaz de confiar en tu pareja, simplemente déjala ir, pero no la conviertas en responsable de algo que probablemente no esté cometiendo.

 

*Artículo basado en el libro “Los diez secretos del amor abundante” de Adam J. Jackson.

 

También te puede interesar